Sector: Manufactura – Producción de calzado en cuero
Ubicación: El Poblado (taller en Itagüí)
Tamaño: 18 empleados
Facturación anual: 1.900 millones
Antigüedad: 7 años
Tipo de empresario: Fundador comercial, sin formación financiera
Calzado El Roble produce zapatos de cuero para hombre y mujer. La marca se ha posicionado en Medellín por calidad y diseño, logrando buena acogida en ferias y ventas por redes sociales.
Aunque las ventas han aumentado un 22% en el último año, la empresa no genera utilidad consistente. El dueño siente que trabaja más, vende más, pero no ve la plata.
El negocio funciona por intuición, sin herramientas financieras formales, y depende totalmente del flujo de caja diario.
El empresario no entiende por qué, a pesar de vender bien, no le alcanza para operar tranquilo ni para invertir.
En palabras del dueño:
“No sé si mis precios están bien, no sé cuánto gano por zapato y no sé en qué se va la plata. Trabajo y trabajo… pero la empresa no crece.”
Los precios se definen con base en “lo que se está cobrando en el mercado”, no en los costos propios.
La empresa vive del recaudo diario para pagar:
cuero,
suelas,
operarios por destajo,
arriendo y servicios.
El dueño retira dinero cuando lo necesita, sin registro.
Se compra cuero según oportunidad y no según orden de producción. Esto genera inventario ocioso.
No hay metas de ventas, ni control de gastos, ni proyección de caja.
“Quiero entender mis números. Necesito saber cuánto gano, cuánto pierdo y qué opciones reales tengo para crecer. No quiero seguir a ciegas.”