Sector: Comercio mayorista – Distribución de alimentos y abarrotes
Ubicación: Guayabal, Medellín
Tamaño: 42 empleados
Facturación anual: 9.800 millones
Antigüedad: 17 años
Tipo de empresario: Gerente tradicional, resistente al cambio, pero consciente de que “algo tiene que modernizarse”
Distribuciones La Montaña abastece tiendas de barrio, minimercados y pequeños restaurantes en el Valle de Aburrá. Maneja un portafolio de más de 1.200 referencias, con un flujo diario de entregas en rutas locales.
El negocio ha sido históricamente sólido, pero la competencia está digitalizándose:
Apps de pedidos para tiendas,
Sistemas de inventario en tiempo real,
Ruteo inteligente,
Precios dinámicos.
La empresa sigue operando en papel y WhatsApp.
Los pedidos se toman por audio, los inventarios se controlan con libretas y el ruteo se decide “al ojo” según el conductor. Esto genera errores, pérdidas y clientes insatisfechos.
El gerente sabe que debe digitalizar parte del negocio, pero no tiene claro qué, ni cómo, ni con qué prioridad. Tiene miedo de:
invertir y que la tecnología no funcione,
que el equipo no se adapte,
perder control.
Su frase frecuente es:
“Yo no quiero volver esto un enredo. Quiero que funcione… y que la gente no se me rebele.”
Los clientes envían mensajes sueltos al celular de tres personas distintas. No hay trazabilidad.
El inventario “real” nunca coincide con el inventario en la libreta.
Los conductores deciden el orden según conveniencia personal.
Tiendas y minimercados están migrando a distribuidores con apps sencillas de pedido.
Ha tenido malas experiencias con proveedores improvisados.
“Quiero modernizar el negocio sin dañarlo. Necesito saber por dónde empezar, qué tiene impacto y qué es humo.”