Sector: Alimentos y Bebidas – Tostión y comercialización de café especial
Ubicación: Envigado (tostadora en Sabaneta)
Tamaño: 14 empleados
Facturación anual: 1.300 millones
Antigüedad: 5 años
Tipo de empresario: Fundadora apasionada por el café, fuerte en producto, débil en estrategia comercial
Café Monteluna nació como un proyecto familiar liderado por Laura, catadora certificada y enamorada del mundo del café especial. En pocos años, la marca logró posicionarse en ferias y eventos gastronómicos del Valle de Aburrá.
El problema: las ventas no crecen al ritmo esperado, a pesar de que el producto tiene excelente calidad. La empresa vende principalmente a:
tiendas especializadas,
cafeterías independientes,
algunos restaurantes,
y en menor medida, por Instagram.
A pesar de tener un producto superior, la marca no logra entrar a cadenas medianas, ni escalar el canal digital.
La empresa cree que tiene un problema de visibilidad, pero en realidad tiene un problema de propuesta de valor y enfoque comercial.
En palabras de la fundadora:
“Siento que somos muy buenos en café, pero malos en vender. La gente que nos prueba, repite. Pero no estamos llegando a suficientes clientes. Y yo ya no sé cómo más mover la marca.”
Le venden a cualquiera que quiera café. No hay segmentación.
Publican fotos estéticas, pero:
sin embudos,
sin pauta,
sin CTA claros,
sin propósito comercial.
Tienen:
9 líneas de café,
6 presentaciones,
3 métodos de preparación,
y productos ocasionales de temporada.
El cliente se pierde.
No tienen vendedor. Laura atiende todos los mensajes, cotizaciones y visitas.
No saben:
CAC,
tasa de recompra,
clientes activos,
top 20%,
conversiones.
“Quiero aprender a vender. Necesito entender cuál es mi cliente, cómo crear una estrategia comercial real y cómo hacer que la marca crezca sin que yo tenga que estar detrás de todo.”