Ayudar al empresario a comprender qué significa realmente exportar, cuáles son los requisitos mínimos, y cómo determinar si la empresa está lista para dar ese paso sin poner en riesgo su estabilidad financiera.
Mentor: Adriana, especialista en comercio exterior y alistamiento para exportación de alimentos procesados.
Mentee: Mateo, gerente de segunda generación de Dulces Artesanales La Abuela.
Duración: 90 minutos
Mentor: Mateo, ¿cómo te sentiste después de la sesión pasada?
Mateo: Pensativo… Teníamos la idea de que exportar era empacar bien y mandar la caja. Pero empezamos a mirar los requisitos de FDA y casi nos da un infarto. No sabemos ni por dónde empezar.
Mentor: Esa sensación es muy común. Por eso hoy vamos a separar lo emocional de lo técnico. ¿Te parece?
Mateo: Sí, por favor. Quiero entender si esto es un sueño alcanzable o una locura costosa.
Mentor: Empecemos por lo básico: ¿por qué quieres exportar?
Mateo: Porque sentimos que afuera valoran más lo artesanal. Y porque varios familiares nos dicen que vendemos bien cuando ellos llevan productos… pero yo sé que una cosa es que lo compren en una reunión y otra que haya mercado.
Mentor: Esa diferencia es clave. ¿Has validado con alguien que no sea colombiano o conocido?
Mateo: No. Ahí es donde me siento perdido.
La mentora dibuja dos columnas: Interés anecdótico y Demanda real.
Familiares felices con el sabor
Amigos que piden más cuando viajan
Colombianos nostálgicos que compran por cariño
¿Hay consumidores que paguen el precio completo?
¿Hay distribuidores interesados?
¿Hay tiendas latinas preguntando por producto?
¿Tu empaque compite con el mercado internacional?
Mentor: Mateo, ¿en cuál columna están tus validaciones actuales?
Mateo: En la anecdótica… toda. Nada en la real.
Mentor: Entonces no estamos listos para exportar. Pero sí estamos listos para evaluar si vale la pena exportar.
Mateo respira aliviado.
Mentor: Exportar no es mandar cajas. Exportar es cumplir tres condiciones:
Producto listo para autoridad sanitaria internacional.
Mercado validado.
Capacidad de producción estable.
Mateo: Nosotros no cumplimos ninguno de esos tres todavía.
Mentor: Exacto. Pero sí podemos empezar por el orden correcto.
La mentora saca una hoja en blanco y escribe:
Precios actuales en EE.UU./España
Competidores latinos
Tiendas latinas
Importadores boutique
Tabla nutricional
Vida útil comprobada
Empaque reforzado
Etiquetado bilingüe
Un envío pequeño
A un solo cliente
Medición de costos reales
Distribuidor
Marketplace latino
Exportación directa
Mentor: No vamos a saltar directo al paso 4, que es donde muchos se estrellan.
Mateo: Nosotros queríamos empezar por ese…
Mentor: Y por eso no han comenzado.
¿Cuál línea de producto soporta mejor la logística?
¿Cuál tiene mayor vida útil?
¿Qué producto te diferencia realmente afuera?
¿Qué capacidad máxima tienes hoy sin afectar clientes locales?
¿Quién sería tu primer cliente real en destino?
¿Cuánto estás dispuesto a invertir para validar, sin esperar retorno inmediato?
Después de conversar, llegan a un punto claro.
Mateo: Creo que el arequipe no sirve para empezar. El bocadillo sí.
Mentor: Esa es una gran conclusión. ¿Por qué?
Mateo: Vida útil, estabilidad… y además hay demanda en tiendas latinas.
Miami y Madrid.
No el final, solo el que cumple condiciones mínimas.
Con dos operadores de exportación.
Interés real, no anecdótico.
Identificar brechas reales frente a FDA/UE.
Mateo: Me siento más tranquilo. Pensaba que exportar era para gigantes… o para locos. Ahora veo que es un proceso. Y que no tengo que hacerlo todo de una.
Mentor: Exacto. La internacionalización no es un salto al vacío. Es una escalera. Y hoy subiste el primer peldaño.